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kriaturadelinfierno

ASPERGER

Hola amigos:

El capítulo de hoy trata del asombroso mundo de las personas afectadas con el síndrome de Asperger y también hace referencia al cómo sobreviven en la mierda de sociedad que les toca vivir.

Todos sabemos que la mierda de sociedad en la que vivimos es una mierda, pero para aquéllas personas afectadas con el síndrome de Asperger es más mierda todavía, debido, al olfato tan fino que tienen y lo sensibles que son a la fealdad de las cosas y de las personas.

Por eso, un Asperger no mira comúnmente a los ojos. Sólo cuando se da cuenta de que no hay rastro de maldad en la persona que pueda tener enfrente, entonces mira.

Como afectada por éste síndrome, o diría más bien, por ésta condición sensible y honesta del alma, puedo  proporcionar algunas pistas para las personas que deseen profundizar en este mal llamado trastorno (para mí yo estoy bastante bien, son los demás que no son normales y explicaré luego porqué).

Una persona con síndrome de Asperger es ante todo: SINCERO.

Debido a esta sinceridad, utiliza verazmente el LENGUAJE. A los psicólogos les ha dado por decir que no entienden los sarcasmos, que tienen problemas para hablar en sentido figurado.

Veo como una virtud el hecho de no utilizar el sarcasmo y no querer oírlo, pues la mentira es algo bien feo que crea confusión en la mente y siembra la discordia en las personas.

Sé bien lo que es el sarcasmo y sé bien como me afecta. Si la persona llamada neurotípica fuera capaz de emplear con total rendimiento su cerebro, esto es, lograr un profundidad en el pensar, vería que el sarcasmo es una especie de veneno que cuando se utiliza, hiere el corazón de las personas y que incluso ensucia el aire.

Diría que los aspergers evitan todo aquello que de malo tienen los hombres. Ésta conducta de evitación les hace parecer personas anormales, cuando lo que son es realmente sabias pues no van dándose de narices con la mierda.

Quizá la persona neurotípica encuentre placer en pisar la mierda, enfangarse con ella e incluso comérsela, no así en el caso de los Asperger.

Un Asperger nunca se tragará nada. Encontrará la forma de expulsarlo o evitarlo o sintetizarlo a su favor.

Mucha de la tensión que genera el contacto con los neurotípicos (me encanta llamarlos neurotípicos) es hábilmente resuelta mediante la canalización en tareas intelectuales. Toda esta energía, que sería como un retortijón a efectos cerebrales, logra salida a través de ciertas actividades.

Yo por ejemplo, me dedico a estudiar alemán, toco el violín y dedico el tiempo restante a profundizar en aspectos psicológicos del ser humano y a meditar sobre cuestiones metafísicas. Cuando me aburro de ello mi curiosidad me lleva a googlear. Y cuando estoy demasiado saturada tengo que tomar la cruel decisión de exponer mis pensamientos en éste blog, quizá para daño de quien los lea, porque quien acceda a llegar a mi grado de conciencia puede estar seguro que lo va a pasar mal.

Durante años y años, pensaba que no era normal, que algo andaba mal en mí porque no podía acceder a ningún círculo social, incluso tenía problemas de entendimiento con los propios miembros de mi familia.

Para mí, lo que era lógico, para los demás era circunstancial. Nunca he podido aceptar esta circunstancialidad, por todo lo azaroso y estúpido que conlleva ceñirse a ésta forma inconsciente de vivir la vida.

Encuentro placer en ver el mundo tal cual es, en darme cuenta de una idea, en abstraerme, en encontrar las relaciones que hay entre las cosas, que ¡oh, sorpresa!, no son fruto de la circunstancialidad sino de una lógica subyacente a ellas...

Entonces, ustedes tomen la determinación de seguir siendo neurotípicos o hágannos compañía y atrévanse a funcionar conscientemente.

Me dirán: pero los Aspergers no tienen habilidades sociales y por ello no son capaces de ser completamente conscientes.

Bien, les diré que el Asperger SÍ tiene habilidades sociales, cuando se les comprende. Ésta comprensión no se encuentra en las convenciones sociales, tan vacías de significado como puede estarlo un globo de tierra. Somos ante todo una élite intelectual, vivimos con los conceptos, por eso el Asperger encuentra dificultad en las relaciones sociales, muchas veces superficiales, carentes de significado.

La peor época de mi vida la pasé en el colegio. Para mí era incomprensible el juego de vanidades que se estilaba allí. Yo buscaba amistad sincera, es decir, expresar y recibir amor. Buscaba, asimismo, una persona que sintiese placer por las ideas, alguien con quien compartir eso.

Es verdaderamente edificante tener una buena conversación, estoy segura de que pocas personas han tenido los momentos que yo he tenido cuando he encontrado a alguien con quien comunicarme. Diría que he disfrutado de un coito mental con algunas personas que han estado receptivas a mi charlatanería.

Cuando a mí me interesa hablar de mis cosas demuestro habilidades sociales, hablo, me expreso, miro a los ojos y mi forma de hablar está cargada de un auténtico entusiasmo por lo que digo. Ésto es habilidad social.

Puede que no me dé cuenta de que mi interlocutor se está aburriendo porque estoy cien por cien concentrada en lo que estoy diciendo y para mí es importantísimo dedicarme a lo que hago cuando lo hago. Si estoy hablando estoy hablando. Si estoy comiendo estoy comiendo. Si estoy escuchándo a alguien escucho con verdadero interés. Si estoy exponiendo mis ideas estoy exponiendo mis ideas. La única forma de manifestar la verdad es dedicándose exclusivamente a ella.

El problema que veo en esto del Síndrome de Asperger es tratarlo como si fuera una discapacidad cuando lo único que es es una peculiaridad de ciertas personas. No limita en la medida que los demás son capaces de aceptarlo. Cuando las personas te aceptan tal y como eres da igual cómo seas, el verdadero sufrimiento de los Aspergers está en la no aceptación por parte de sus semejantes.

Ví un vídeo horroroso acerca del síndrome de Asperger. Lo que me pareció horroroso del vídeo fue el tratamiento que le dan a la palabra Asperger. Es como si se tratara de una verdadera enfermedad cuando esto no es así.

Y también fue horrorosa la imagen de una madre nerviosa (terriblemente neurotípica) porque la estaban grabando a ella y al "anormal" de su hijo. Sí, me doy cuenta de lo que le pasa a la gente. Sé leer el lenguaje corporal, cosa que dicen que no sabemos hacer. La cuestión es si queremos darnos cuenta de ello.

 

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